Acerca del “Programa de un teatro infantil proletario”

[…] “¡Luces, luces, luces!”, grita el Estado en mitad de la representación de La Ratonera. La mala conciencia del Rey ha sido atrapada por la red del teatro y su miseria, en su fermento invisible y ponzoñoso, puesta al descubierto. Pero ¿qué logran tan tarde las luces? […] Lee online el resto del artículo, aquí

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